jueves, 9 de junio de 2016

Manifiesto a la Ley de semillas Comisión Nacional de Agroecología [CNA]



LA COMISIÓN NACIONAL DE AGROECOLOGÍA [CNA]
FRENTE AL PROYECTO DE LEY ORGÁNICA
DE  AGROBIODIVESIDAD Y SEMILLAS.
La propuesta de ley, parte de declarar a las semillas como “patrimonio genético del Estado”, por tanto, el Estado es quién administra, regula y gestiona las semillas.  El objeto de la ley es “regular” el uso y la conservación.
Para los y las campesinas indígenas, mestizos, afros, la marginación ha sido un asunto histórico, las mismas autoridades gubernamentales declararon que existe “una deuda histórica” con el campo, que no está siendo pagada, puesto que las políticas impulsadas por el Estado en el actual gobierno (conocidas como cambio de matriz productiva)  son todo lo contrariop uesto que favorecen a las empresas. Por tanto, el que las semillas y la agrobiodiversidad sea administradas por el Estado, significa a nuestro entender, que serán arrebatadas de manos de los campesinos y trasferidas a manos de las empresas
Las semillas y la agrobiodiversidad son la misma cosa, porque para los pueblos milenarios no se puede separar lo material, lo energético, lo espiritual,  que trasciende en el conocimiento de cómo usarlas, cuidarlas, renovarlas, intercambiarlas. La agrobiodiversidad es sustento y cultura,  es germoplasma y conocimiento asociado. En los territorios y terrenos de las familias y comunidades indígenas y campesinas se han conservado, renovado y mantenido  hasta ahora; en el que las ansias  de control y  ganancia del capital quieren imponerse.
La Comisión  Nacional de  Agroecología, reconoce que la práctica y concepción de sus miembros  es la conservación, el mejoramiento y uso  sustentable de las semillas nativas, criollas y exóticas. La agroecología se basa en la diversidad por ello no puede ser desarrollada con un solo tipo de semillas. El concepto de “mejoramiento”  como sinónimo de valoración solamente económica  de las semillas, admitiendo que  unas semillas son mejores que otras, no existe, las semillas se adaptan a distintas condiciones, tienen múltiples usos, múltiples objetivos, entre ellos, incrementar las cosechas, pero no es el único valor, por eso mantenemos la diversidad genética y de agroecosistemas. Nuestras fincas son lo más cercano a un sistema natural,  comprendemos que la diversidad de especies, variedades y ecosistemas son claves para que el riquísimo patrimonio que hoy dispone nuestro país, exista. La conservación es un acto de creación, distribución e intercambio libre, voluntad política y cultural, no es de ninguna manera una  orden regulatoria.
En la propuesta de ley se  declara “de interés nacional la investigación, producción, certificación, abastecimiento, utilización y comercialización de la semilla de calidad”  entonces nos preguntamos ¿quién conserva nuestro patrimonio?, ¿la conservación  no es de interés nacional?
La ley propone  normar el uso, conservación, calificación e intercambio libre de semilla nativa”, es una profunda  contradicción,  si hay normas ya no hay intercambio libre,  no importan cuantas veces repitan “sumak Kausay”   simplemente es  una ley que busca controlar el libre intercambio, así, solamente podrán circular libremente las semillas de las empresas trasnacionales,  para ello debemos tener dinero para adquirirlas. Nuestra autonomía generada con conocimiento y consciencia  de conservación,  pretende ser arrebatada.
Se dice que el Estado garantiza “espacios de encuentro común de los productores y productoras de semilla en donde puedan intercambiar sus semilla nativas, así como sus usos y prácticas”, según lo previsto en la Ley. Queremos recordarles a quienes proponen  esta ley que la relación con las semillas es una práctica milenaria, que hoy seguimos  manteniéndola  sin que el Estado haya hecho nada, mucho menos garantizarla, y que es nuestra voluntad y  no la benevolencia de la burocracia estatal. Los valores se construyen en las raíces culturales históricas de nuestra sociedad, no se regulan, los y las campesinas tenemos siempre una cultura con valores de respeto y solidaridad entre notros y con los demás seres vivos, como son las plantas. Nosotros mantenemos la base con la cual la ciencia hace “fitomejoramiento”.
Las semillas son femeninas, las mujeres indígenas y campesinas han jugado un rol fundamental en su existencia, y ahora  la ley propone que  las mujeres deben acceder a semillas de calidad. Vale decir que la sociedad entera les debe  la conservación  y mantenimiento de la agrobiodiversidad, sin embargo, la ley desconoce el conocimiento tradicional de éstas mujeres. Su conocimiento intrínseco a la existencia misma de las semillas, desaparece no se lo reconoce en esta ley ¿será porque el código ingenios ya se encargó de legitimar su apropiación? Al colocarlos en el libro relativo a la propiedad intelectual (como se trata en dicho código),  se empuja hacia un camino de mercantilización del conocimiento, aunque esto irrespete el art. 402 de  nuestra Constitución, que claramente prohíbe la propiedad intelectual sobre el conocimiento  colectivo asociado  a la diversidad nacional.
La propuesta de ley hace hincapié en la calidad de las semillas,  asegurando que el Estado cuidará la calidad para mejorar la productividad. Los sectores campesinos no desconocemos la importancia de tener una semilla sana, de calidad,  lo que no es sinónimo de homogénea, puesto que la homogeneidad es solamente para monocultivos y nuestra posición es opuesta a los monocultivos. La semilla homogénea es más susceptible de que sufra ataque de  plagas y enfermedades, de que  los factores ambientales le afecten, la diversidad para nosotros es la clave de la sustentabilidad, por ello, necesitamos semillas sanas, que mejoren la productividad.  Esto es un objetivo que podemos asumirlo, que los empujamos con selección y experimentación,   pero no significa que  aceptemos que nuestras semillas son las causantes de la baja productividad.
Los bancos de germoplasma son una estrategia de conservación, para nuestro entender no la mejor, porque “congela” la vida, si bien es una estrategia importante; la conservación in situ, ligada a formas de producción  sana como la agroecología y la agricultura campesina diversa es fundamental.  La concepción que nos orienta a  las organizaciones de la Comisión Nacional de Agroecología no es “dominio y control de los ecosistemas, de su diversidad” nuestra concepción es trabajar intensificando los procesos naturales para mejorar  la producción sin dañar la vida; creando consciencia y capacidades para su cuidado y denunciado cuando el Estado pretende arrebatar los derechos de pueblo.
Para confirmar  el control de las semillas campesinas, se propone que  el MAE y MAGAP determinarán “zonas de Agrobiodiversidad”, así en territorios cerrados  la libre circulación de las semillas se corta, la vida no soporta el control. Esto lo entendieron las sociedades milenarias al intercambiar, difundir, acoger semillas como base de su enriquecimiento  y mejora, de su conservación. Limitar su camino solamente nos lleva a su desaparición, el conocimiento no se “captura” en un biocentro, es parte de la cosmovisión de las comunidades, Puesto que tiene un hilo conductor en la historia de  los territorios, algo que la mercantilización capitalista no lo entiende, su objeto es explotarlo, apropiarse.

NUESTRO POSICIONAMIENTO
Declaramos esta propuesta de ley como inconstitucional, porque irrespeta entre otros, el artículo 281 numeral 6 de la Constitución Ecuatoriana.
Declaramos a esta ley anti campesina porque viola sus derechos,  atenta contra su cultura e identidad; por la pretensión de impedir la libre circulación de las semillas y de arrebatarlas de las manos campesinas.
Es otra propuesta de ley que criminaliza a los y las campesinas, sus formas de vida y sus acciones de resistencia.
La propuesta de ley  es de carácter privatizadora.
Decimos que esta ley es inmoral, irrespeta los derechos de la naturaleza al tratar de controlar los ciclos regenerativos de la semilla, más aún  si abre las puertas a las semillas transgénicas
Denunciamos que la ley irrespeta los objetivos  13 y 15 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de  la ONU
La ley impediría desarrollar la agroecología cuya base es la diversidad genética, de especies y de ecosistemas, pudiendo agravar los efectos del cambio climático al disminuir  y limitar el desarrollo de la agrobiodiversidad
Exigimos:
La libre circulación de las semillas nativas y criollas por todo el territorio nacional, para que se siga recreando la agrobiodiversidad en manos de los pueblos y comunidades.
Respetar y reconocer el enorme conocimiento campesino asociado a la agrobiodversidad, especialmente de la mujer indígena y campesina, respetando su autonomía y generando condiciones para que se siga dando, esto es,  la promoción de la producción agroecológica y la agricultura campesina diversa.
Exigimos que la institucionalidad del Estado integre a las organizaciones campesinas, no para formar  consejos consultivos sin capacidad de decisión sino para orientar los aspectos claves de  producción de la semilla como bien productivo, su justa distribución,  mejoramiento y conservación de la agrobiodiversidad
Se respete nuestras estrategias de conservación e impulso de la agrobiodiversidad a través de la agroecología y la agricultura campesina diversa, de las ferias de intercambio,  de los métodos de selección y mejoramiento que disponemos  y exigimos  que el banco nacional de agrobiodiversidad  se encargue de devolver a las familias campesinas  el germoplasma obtenido en el territorio ecuatoriano, especialmente en la costa donde los agronegocio y el monocultivo  la destruyeron, de esta menta nuestra riqueza natural crecerá.
Exigimos el manejo autónomo de la semilla, no es posible registrar las 60 o más variedades promedio con las que contamos, como propone la ley, para nosotros todas son importantes. Una política como la propuesta incrementa el control y la burocracia,  formar unidades provinciales de control es un sin sentido, es una institucionalización que limita la agrobiodiversidad y demanda gastos innecesarios.

La ley habla de hacer cumplir los procedimientos legales en caso de entrada de semilla transgénica, recordamos que las semillas transgénicas están prohibidas por la Constitución ¿es acaso un subterfugio para romper esta prohibición?  Nuestra posición es firme ¡no a las semillas transgénicas!

Hacemos un llamado a la unidad de todas las organizaciones campesinas, indígenas y populares del campo y la ciudad a resistir frente a este nuevo ataque a la Soberanía alimentaria.

¡No  a la penalización por conservar la agrobiodiversidad¡

Riobamba, junio 2016
CNA