sábado, 8 de agosto de 2015

La política agraria tiene que cambiar de rumbo. Vamos al #ParoNacional


APOYO DE LAS ORGANIZACIONES AGROECOLÓGICAS 
A LA MARCHA DE LOS PUEBLOS  Y AL PARO NACIONAL 
PROPUESTO POR LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL 
PARA EL 13 DE AGOSTO  

La Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología expresa su adhesión y hace un llamado a todas las organizaciones campesinas y urbanas que se identifican con la agroecología, a ser partícipes activos de las acciones acordadas por la CONFEDERACION DE NACIONALIDADES INDÍGENAS DEL ECUADOR - CONAIE, el  FRENTE UNITARIO DE TRABAJADORES - FUT, y otras organizaciones sociales.   

Es el momento de dejar de lado temores y exigir cambios sustantivos en la conducción política y económica del gobierno nacional.    
Foto: Pk Thevetia
Solamente la acción movilizadora del pueblo ecuatoriano y sus organizaciones sociales será capaz de frenar al gobierno, a la bancada de Alianza País y la instrumentalización de distintos aparatos estatales, que han dado paso a que se consolide un régimen autoritario, no democrático y que mantiene el modelo económico extractivista que conlleva profundas consecuencias negativas para nuestro país: persistencia estructural de la pobreza, mayor enriquecimiento de grupos económicos de poder, endeudamiento externo (préstamos y venta anticipada de petróleo), la explotación irracional de recursos naturales y la consecuente destrucción de la naturaleza  (Yasuní, proyectos mineros, Galápagos, etc).    

Hoy pretenden modificar la Constitución que aprobó la gran mayoría del pueblo ecuatoriana mediante las llamadas “enmiendas constitucionales”, que junto a otras normas y políticas, restringen derechos humanos y de participación ciudadana. Desatan una política de control y división a las organizaciones sociales, de criminalización de dirigentes que se oponen a proyectos mineros  y hacen uso abusivo de los medios de comunicación, mediante la manipulación de los sentimientos y demandas legítimas del pueblo ecuatoriano,  instrumentando sofismas y verdades a medias tratan de implantar sus ideas como verdades absolutas.     

El gobierno ha manifestado durante muchos años que mantiene una deuda con el campesinado y que había que hacer reformas estructurales en el campo: redistribución de tierra y agua, apoyo a la pequeña y mediana agricultura desde una mirada agroecológica, compras públicas de alimentos, conservación de las semillas, rehabilitación masiva de los sistemas de riego, todo para garantizar soberanía alimentaria. El gobierno dejó de hablar de la deuda, aunque nunca la ha pagado, y aún peor, la implementación de sus políticas van en contra de sus expresiones discursivas. Es claro que demoró las reformas y optó por un modelo de fortalecimiento del gran agronegocio, como ejemplos: ley de tierras que no propende a la redistribución y que en los hechos no limita el latifundio; firma del TLC con Europa, que impactará gravemente a los pequeños productores, se pronuncia a favor de los transgénicos; por otro lado, cierra de manera inconsulta muchas escuelas rurales provocando enormes problemas a las familias campesinas; y, destina una poquedad de recursos en el presupuesto del MAGAP para la agricultura campesina. Demasiadas razones para decirle al gobierno que estamos en desacuerdo total con la política agraria y que tiene que cambiar de rumbo.   

¿Cómo ir a un diálogo cuando en la práctica de años ha negado el derecho de participar en la formulación de propuestas a los colectivos sociales, cuando prima el criterio de que la tecnocracia, que se auto nomina como la sensatez, oye pero no escucha?  Un diálogo solamente es posible cuando lo que motiva la reacción popular es debatido, así, lo que dice la mayoría del pueblo ecuatoriano es que la Constitución hay que respetarla, que no se puede retroceder en derechos y en principios democráticos; que es necesario debatir el modelo económico para no provocar situaciones traumáticas para la población, que hay que defender la naturaleza,  nuestro mayor patrimonio; que hay que avanzar hacia propuesta agraria integral que tenga como propósito lograr que el campo esté poblado y la población joven tenga futuro allí, que se propenda a una agricultura ecológica y no a la agricultura destructiva de la naturaleza del gran agronegocio y del monocultivo.   

Mientras más personas participemos y más organizados estemos en la marcha y en el paro, se volverá posible que la presencia de los movimientos sociales enfrente acciones de tendencias políticas que vayan en contra de los derechos democráticos, y de exigir cambios en la conducción política gubernamental.  

Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología