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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Las semillas no son para el libre mercado, sino para nuestro alimento


La Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología se adhiere a:

La Comisión Nacional de Agroecología y las Organizaciones de Productores y Consumidores reunidas en Latacunga, frente al debate de la nueva ley de semillas
MANIFESTAMOS:
Nuestra preocupación porque la Asamblea nacional retoma el debate de la ley de semillas en el contexto de la firma del tratado comercial con la Unión Europea, poniendo en evidencia que el gobierno pretende armonizar marcos legales por exigencia de la UE,  que permitan la aplicación de tratados como la UPOV 91, la ampliación de derechos de propiedad intelectual, entre otros, la ley de semillas junto con la ley INGENIOS colocan nuestras semillas y conocimientos ancestrales en el juego del libre mercado.
Para los agroecólogos/as  la consulta prelegislativa es un mecanismo para legitimar varios aspectos totalmente inmorales,  ya denunciados por campesinos, indígenas, consumidores y varios sectores de la sociedad, entre otros:
-       Se intenta expropiar las semillas campesinas de manos de sus legítimos cuidadores, dejando de lado las conquistas logradas en la Constitución, para  dar paso a las ambiciones de las empresas transnacionales de controlar el mercado de las semillas y los insumos, para lo cual necesitan impedir su libre circulación.
-       La agricultura campesina diversa y agroecológica es la principal fuente de conservación de las semillas y conocimientos, estas fortalezas están en riesgo, puesto que la propuesta de ley propone normar la agroecología, cuando la demanda masiva es que normen la agricultura convencional que es la que contamina y causa daños sociales. No permitiremos que la agroecología sea expropiada por las empresas capitalistas
-       No aceptamos que los Sistemas de Garantía Participativos (SPG) pasen a manos del MAGAP, puesto son una construcción social creada por organizaciones campesinas para el mercado interno, no se aplica a los sistemas ancestrales de semillas, porque éstos no son de carácter mercantil, exigimos se respeten y conserven estos sistemas porque son base de la identidad de nuestros pueblos y la seguridad para que siga existiendo y multiplicándose la agrobiodiversidad.
-       La exigencia de la certificación no es más que una herramienta para control del mercado, que a nombre de la sanidad vegetal se pretende imponer. Los sistemas campesinos de producción e intercambio de semillas  por décadas, han solventado el mercado interno  de alimentos de Ecuador, la acusación de que son la causa de baja productividad no tiene respaldo de estudios serios, más bien las semillas campesinas están adaptada a los variados climas y suelos de nuestro país.

EXIGIMOS

¡Libre circulación de las semillas campesinas¡¡
¡Se fortalezca la agroecología en manos campesinas¡
¡Soberanía Alimentaria YA!




"Este documento se ha realizado con la ayuda financiera de la Unión Europea. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de la Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología y en modo alguno debe considerarse que refleja la posición de la Unión Europea."

sábado, 3 de diciembre de 2016

CNA se pronuncia en apoyo al pueblo shuar

 
LA COMISIÓN NACIONAL DE AGROECOLOGIA Y LAS ORGANIZACIONES AGROECOLÓGICAS Y DE CONSUMIDORES REUNIDAS EN LATACUNGA EL 28 Y 29 DE NOVIEMBRE DEL 2016 MANIFIESTAN
 
Frente a la enajenación de gran parte del territorio nacional concesionado a las empresas transnacionales para la explotación minera, particularmente chinas, que están ocasionando enormes daños sociales y ambientales irreparables, manifestamos lo siguiente: 
 
a) Apoyamos la lucha del pueblo Shuar y la hacemos nuestra. Para los agroecólogos la madre naturaleza es sagrada y la gran biodiversidad existente en la Amazonia debe ser cuidada para las próximas generaciones y para los pueblos que ahí habitan. 
 
b) Rechazamos de manera tajante la represión y la militarización de la comunidad de Nankints y exigimos la salida inmediata de las fuerzas policiales y militares. 
 
c) El Ecuador no puede continuar con el modelo extractivista. Los recursos generados por la minería se los llevan las transnacionales y sectores vinculados al poder económico. El Estado debe precautelar la integridad de la naturaleza y la existencia de los pueblos respetando sus formas de vida. Exigimos el cese de las actividades mineras. Los territorios de sus legítimos dueños deben ser respetados. 
 
d) Exigimos un nuevo modelo económico-productivo fundamentado en la Soberanía alimentaria, en el acceso equitativo a los bienes naturales, la redistribución de la riqueza y el respeto a la diversidad cultural. 
 
e) Nos solidarizamos con las familias despojadas y con la comunidad Nankints, estaremos vigilantes para que sus derechos no sean conculcados.  
 
¡Hermanos en la lucha por el agua, la tierra, la soberanía alimentaria y la selva¡
 
Dado en Cotopaxi, 29 de Noviembre del 2016

miércoles, 6 de julio de 2016

ACAI hacia la Cumbre Agraria Nacional

Se convoca desde el ACAI (Asociacion de Campesinos Agroecologicos de Intag) a una reunión para dialogar diversos temas entre ellos la Cumbre Agraria. Lunes 10 de julio de 2016 a realizarse en las instalaciones del Complejo Turístico Termas Nangulví. 

Los temas que trataremos son los siguientes: 
1-    Saludo y bienvenida por parte del Presidente 
2-    Breve información de la situación de la Organización 
3-    Información de la Cumbre agraria y situación en el Ecuador 
4-    Reflexión sobre situación en el territorio local situación del agro 
5-    Principales problemáticas y propuestas desde la organización 
6-    Otros Temas y acuerdos de la Asociación. 

La Comisión Nacional Agroecológica [CNA] y la Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología nos sumamos a este apoyo a favor de la agroecología por el #AcuerdoNacionalAgrario

Foto: Yes to life, no to mining

jueves, 9 de junio de 2016

La propuesta de Ley Semillas amenaza la sabiduría campesina



Con más de 200 asistentes entre productores y estudiantes se realizó el Foro sobre agrobiodiversidad y semillas el pasado 4 de junio en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Cuenca.

Como parte del interés de la Universidad en “conocer planteamientos de diferentes sectores sobre sus inquietudes de lo que sucede” fue por lo que se abrió este espacio al intercambio de conocimientos, según lo descrito por la Sub decana Lourdes Díaz Granda.

 El evento fue inaugurado por miembros de la Universidad, así como integrantes de la Comisión Nacional de Agroecología [CNA] quienes preocupados de la actual propuesta de ley de semillas y agrobiodiversidad, que atenta al a soberanía alimentaria del pueblo ecuatoriano, organizaron este foro. “¿Cómo dejar de ser objetos del Estado y ser sujetos? Es desde la construcción en las mismas organizaciones y este tipo de espacios visibilizan aún más la gravedad de que nos quiten nuestras semillas” recalcó Nancy Huaca, productora miembro de la Red Agroecológica de Loja [RAL]. “Juntando fuerzas para conocer cuáles partes no ayudan a la agricultura campesina” es fundamental y “que la gente de la ciudad nos ayude a defender estos recursos naturales” recalcó.

Como primera ponente Elizabeth Bravo, integrante de Acción Ecológica expuso que los puntos mas críticos de la ley son “Considerar semilla como patrimonio del Estado, que se obligue a la certificación de semillas, el uso de la fuerza pública para ver qué semillas comercializadas sean certificadas, obligar a la semilla nativa a normas para ser utilizadas, que no se prohíba semilla transgénica, y que no se asegure el libre flujo de semillas.”


-¿Alguna vez han recibido apoyo del Estado para mejorar o conservar sus semillas?- preguntó a los productores en el auditorio quienes respondieron con rotundo no.
“La semilla es el resultado que se ha hecho milenariamente y de muchas generaciones que no han tenido apoyo del Estado ¿Tiene lógica que sea patrimonio del Estado la semilla? ¡No!”.

El libre flujo de semilla es necesario en una ley, como lo menciona la Constitución del Ecuador en el Artículo 281.6 pero como el inicio de la producción de los alimentos es la semilla, para las empresas es un problema su intercambio entre los agricultores. “La propuesta de ley propone certificar todas las semillas criminalizando las nativas, criollas y a quienes las utilicen y uno de los requisitos es la pureza varietal opuesto a la diversidad de la semilla campesina.” declaró Bravo.


“Nuestros guardianes de la agrobiodiversidad, el centro del conocimiento, son los campesinos” dijo el alumno del décimo grado, Christian Gutiérrez. Como expositor representando el interés de los jóvenes estudiantes reconoció que “Nosotros [en la Universidad] establecemos técnicas, pero ellos [los campesinos] han vivido años con este conocimiento. Como Universidad, como estudiantes ¿Qué postura tomamos? ¿Qué debemos hacer? Promover a que se conserve esta agrobiodiversidad, crear bancos de germoplasma no sólo en la Universidad sino a disposición de agricultores, crear proyectos multidisciplinarios porque para los sociólogos, nutricionistas, médicos veterinarios, ingenieros tenemos un grano que aportar en la protección de la agrobiodiversidad.”

No sólo defendemos la semilla, sino el conocimiento asociado.

Nancy Minga docente de la Universidad e integrante del a Comisión Nacional de Agroecología en su exposición cuestionó “¿Qué hubiera pasado si los mayas o kurdos hubieran querido patentar semillas? No tendríamos nada ahora.” Es importante observar que esta propuesta de ley “no reconoce conocimiento asociado a recurso filogenético. In-situ significa guardar la semilla física pero su limitante de esta conservación es que el conocimiento se congela fuera de donde realmente se genera porque no recoge la parte de los pueblos.” El conocimiento y vida de las semillas se crea, distribuye e interrelaciona, por eso una de las principales defensas es a las fincas campesinas ya que son “la riqueza y patrimonio de la agrobiodiversidad” concluyó.

Por último, Abel Arpi aseguró que “No vamos a poner la esperanza en un Estado que nos ha quitado -y quiere quitarnos- lo que nos ha dejado nuestros pueblos y taitas. El Estado capitalista no nos va a desplazar de nuestra tierra, agua, ni semillas.” Invitó a los asistentes a que con fuerza, ánimo y ganas se siga defendiendo nuestra agrobiodiversidad.

Entre los aportes de los asistentes, se leyó el manifiesto de la Comisión Nacional Agroecológica sobre esta propuesta de Ley que puede leerse AQUÍ. Por último se disfrutó la música en defensa del maíz y se compartió una pamba mesa en los jardines de la Universidad. 


Fuentes para consultar
* Presentaciónes en el Foro de Elizabeth Bravo / Christian Gutiérrez / Nancy Minga
* Video
9.70 - SEMILLAS CERTIFICADAS - Historia de la privatización de las semillas en Colombia


Texto: Pk Thevetia
Fotos:Camila Martínez, Samuel Alvarado, Pk Thevetia

Manifiesto a la Ley de semillas Comisión Nacional de Agroecología [CNA]



LA COMISIÓN NACIONAL DE AGROECOLOGÍA [CNA]
FRENTE AL PROYECTO DE LEY ORGÁNICA
DE  AGROBIODIVESIDAD Y SEMILLAS.
La propuesta de ley, parte de declarar a las semillas como “patrimonio genético del Estado”, por tanto, el Estado es quién administra, regula y gestiona las semillas.  El objeto de la ley es “regular” el uso y la conservación.
Para los y las campesinas indígenas, mestizos, afros, la marginación ha sido un asunto histórico, las mismas autoridades gubernamentales declararon que existe “una deuda histórica” con el campo, que no está siendo pagada, puesto que las políticas impulsadas por el Estado en el actual gobierno (conocidas como cambio de matriz productiva)  son todo lo contrariop uesto que favorecen a las empresas. Por tanto, el que las semillas y la agrobiodiversidad sea administradas por el Estado, significa a nuestro entender, que serán arrebatadas de manos de los campesinos y trasferidas a manos de las empresas
Las semillas y la agrobiodiversidad son la misma cosa, porque para los pueblos milenarios no se puede separar lo material, lo energético, lo espiritual,  que trasciende en el conocimiento de cómo usarlas, cuidarlas, renovarlas, intercambiarlas. La agrobiodiversidad es sustento y cultura,  es germoplasma y conocimiento asociado. En los territorios y terrenos de las familias y comunidades indígenas y campesinas se han conservado, renovado y mantenido  hasta ahora; en el que las ansias  de control y  ganancia del capital quieren imponerse.
La Comisión  Nacional de  Agroecología, reconoce que la práctica y concepción de sus miembros  es la conservación, el mejoramiento y uso  sustentable de las semillas nativas, criollas y exóticas. La agroecología se basa en la diversidad por ello no puede ser desarrollada con un solo tipo de semillas. El concepto de “mejoramiento”  como sinónimo de valoración solamente económica  de las semillas, admitiendo que  unas semillas son mejores que otras, no existe, las semillas se adaptan a distintas condiciones, tienen múltiples usos, múltiples objetivos, entre ellos, incrementar las cosechas, pero no es el único valor, por eso mantenemos la diversidad genética y de agroecosistemas. Nuestras fincas son lo más cercano a un sistema natural,  comprendemos que la diversidad de especies, variedades y ecosistemas son claves para que el riquísimo patrimonio que hoy dispone nuestro país, exista. La conservación es un acto de creación, distribución e intercambio libre, voluntad política y cultural, no es de ninguna manera una  orden regulatoria.
En la propuesta de ley se  declara “de interés nacional la investigación, producción, certificación, abastecimiento, utilización y comercialización de la semilla de calidad”  entonces nos preguntamos ¿quién conserva nuestro patrimonio?, ¿la conservación  no es de interés nacional?
La ley propone  normar el uso, conservación, calificación e intercambio libre de semilla nativa”, es una profunda  contradicción,  si hay normas ya no hay intercambio libre,  no importan cuantas veces repitan “sumak Kausay”   simplemente es  una ley que busca controlar el libre intercambio, así, solamente podrán circular libremente las semillas de las empresas trasnacionales,  para ello debemos tener dinero para adquirirlas. Nuestra autonomía generada con conocimiento y consciencia  de conservación,  pretende ser arrebatada.
Se dice que el Estado garantiza “espacios de encuentro común de los productores y productoras de semilla en donde puedan intercambiar sus semilla nativas, así como sus usos y prácticas”, según lo previsto en la Ley. Queremos recordarles a quienes proponen  esta ley que la relación con las semillas es una práctica milenaria, que hoy seguimos  manteniéndola  sin que el Estado haya hecho nada, mucho menos garantizarla, y que es nuestra voluntad y  no la benevolencia de la burocracia estatal. Los valores se construyen en las raíces culturales históricas de nuestra sociedad, no se regulan, los y las campesinas tenemos siempre una cultura con valores de respeto y solidaridad entre notros y con los demás seres vivos, como son las plantas. Nosotros mantenemos la base con la cual la ciencia hace “fitomejoramiento”.
Las semillas son femeninas, las mujeres indígenas y campesinas han jugado un rol fundamental en su existencia, y ahora  la ley propone que  las mujeres deben acceder a semillas de calidad. Vale decir que la sociedad entera les debe  la conservación  y mantenimiento de la agrobiodiversidad, sin embargo, la ley desconoce el conocimiento tradicional de éstas mujeres. Su conocimiento intrínseco a la existencia misma de las semillas, desaparece no se lo reconoce en esta ley ¿será porque el código ingenios ya se encargó de legitimar su apropiación? Al colocarlos en el libro relativo a la propiedad intelectual (como se trata en dicho código),  se empuja hacia un camino de mercantilización del conocimiento, aunque esto irrespete el art. 402 de  nuestra Constitución, que claramente prohíbe la propiedad intelectual sobre el conocimiento  colectivo asociado  a la diversidad nacional.
La propuesta de ley hace hincapié en la calidad de las semillas,  asegurando que el Estado cuidará la calidad para mejorar la productividad. Los sectores campesinos no desconocemos la importancia de tener una semilla sana, de calidad,  lo que no es sinónimo de homogénea, puesto que la homogeneidad es solamente para monocultivos y nuestra posición es opuesta a los monocultivos. La semilla homogénea es más susceptible de que sufra ataque de  plagas y enfermedades, de que  los factores ambientales le afecten, la diversidad para nosotros es la clave de la sustentabilidad, por ello, necesitamos semillas sanas, que mejoren la productividad.  Esto es un objetivo que podemos asumirlo, que los empujamos con selección y experimentación,   pero no significa que  aceptemos que nuestras semillas son las causantes de la baja productividad.
Los bancos de germoplasma son una estrategia de conservación, para nuestro entender no la mejor, porque “congela” la vida, si bien es una estrategia importante; la conservación in situ, ligada a formas de producción  sana como la agroecología y la agricultura campesina diversa es fundamental.  La concepción que nos orienta a  las organizaciones de la Comisión Nacional de Agroecología no es “dominio y control de los ecosistemas, de su diversidad” nuestra concepción es trabajar intensificando los procesos naturales para mejorar  la producción sin dañar la vida; creando consciencia y capacidades para su cuidado y denunciado cuando el Estado pretende arrebatar los derechos de pueblo.
Para confirmar  el control de las semillas campesinas, se propone que  el MAE y MAGAP determinarán “zonas de Agrobiodiversidad”, así en territorios cerrados  la libre circulación de las semillas se corta, la vida no soporta el control. Esto lo entendieron las sociedades milenarias al intercambiar, difundir, acoger semillas como base de su enriquecimiento  y mejora, de su conservación. Limitar su camino solamente nos lleva a su desaparición, el conocimiento no se “captura” en un biocentro, es parte de la cosmovisión de las comunidades, Puesto que tiene un hilo conductor en la historia de  los territorios, algo que la mercantilización capitalista no lo entiende, su objeto es explotarlo, apropiarse.

NUESTRO POSICIONAMIENTO
Declaramos esta propuesta de ley como inconstitucional, porque irrespeta entre otros, el artículo 281 numeral 6 de la Constitución Ecuatoriana.
Declaramos a esta ley anti campesina porque viola sus derechos,  atenta contra su cultura e identidad; por la pretensión de impedir la libre circulación de las semillas y de arrebatarlas de las manos campesinas.
Es otra propuesta de ley que criminaliza a los y las campesinas, sus formas de vida y sus acciones de resistencia.
La propuesta de ley  es de carácter privatizadora.
Decimos que esta ley es inmoral, irrespeta los derechos de la naturaleza al tratar de controlar los ciclos regenerativos de la semilla, más aún  si abre las puertas a las semillas transgénicas
Denunciamos que la ley irrespeta los objetivos  13 y 15 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de  la ONU
La ley impediría desarrollar la agroecología cuya base es la diversidad genética, de especies y de ecosistemas, pudiendo agravar los efectos del cambio climático al disminuir  y limitar el desarrollo de la agrobiodiversidad
Exigimos:
La libre circulación de las semillas nativas y criollas por todo el territorio nacional, para que se siga recreando la agrobiodiversidad en manos de los pueblos y comunidades.
Respetar y reconocer el enorme conocimiento campesino asociado a la agrobiodversidad, especialmente de la mujer indígena y campesina, respetando su autonomía y generando condiciones para que se siga dando, esto es,  la promoción de la producción agroecológica y la agricultura campesina diversa.
Exigimos que la institucionalidad del Estado integre a las organizaciones campesinas, no para formar  consejos consultivos sin capacidad de decisión sino para orientar los aspectos claves de  producción de la semilla como bien productivo, su justa distribución,  mejoramiento y conservación de la agrobiodiversidad
Se respete nuestras estrategias de conservación e impulso de la agrobiodiversidad a través de la agroecología y la agricultura campesina diversa, de las ferias de intercambio,  de los métodos de selección y mejoramiento que disponemos  y exigimos  que el banco nacional de agrobiodiversidad  se encargue de devolver a las familias campesinas  el germoplasma obtenido en el territorio ecuatoriano, especialmente en la costa donde los agronegocio y el monocultivo  la destruyeron, de esta menta nuestra riqueza natural crecerá.
Exigimos el manejo autónomo de la semilla, no es posible registrar las 60 o más variedades promedio con las que contamos, como propone la ley, para nosotros todas son importantes. Una política como la propuesta incrementa el control y la burocracia,  formar unidades provinciales de control es un sin sentido, es una institucionalización que limita la agrobiodiversidad y demanda gastos innecesarios.

La ley habla de hacer cumplir los procedimientos legales en caso de entrada de semilla transgénica, recordamos que las semillas transgénicas están prohibidas por la Constitución ¿es acaso un subterfugio para romper esta prohibición?  Nuestra posición es firme ¡no a las semillas transgénicas!

Hacemos un llamado a la unidad de todas las organizaciones campesinas, indígenas y populares del campo y la ciudad a resistir frente a este nuevo ataque a la Soberanía alimentaria.

¡No  a la penalización por conservar la agrobiodiversidad¡

Riobamba, junio 2016
CNA